Todos corremos detrás del logro de la felicidad

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Todos corremos detrás del logro de la felicidad, muchos con poca suerte, pero otros tantos sin ninguna, porque para los seres excepcionales, que presumen haberla alcanzado, la misma les resulta efímera o frágil. Existen quienes la consideran una utopía, pero hay suficientes convencidos de su inexistencia.
Libros, manuales, folletos, revistas están repletos de bien intencionadas orientaciones en pro del anhelado logro, ¡ser feliz! Buena parte de la humanidad planetaria esta anotada en la epopeya, casi fantástica, no obstante, es dramático reconocer, que los medios de comunicación, el boom tecnológico de la web y las redes sociales, advierten al hombre siempre desprevenido, de que no habitamos en un mundo feliz.
Quiero, invitar a meditar unas líneas bajo la óptica de la Doctrina Espirita, a propósito de que este espacio me permite una pequeña difusión de sus ideas.
Considerada un don que pudiera obtenerse fácilmente, esta quien la busca entre los mitos del oro, a costa de paralizar las más bellas facultades del alma en la fosa de la usura; quien lucha por ella con el placer de los sentidos, para despertarse en el camastro de la enfermedad; quien supone que está presente en la exaltación del poder terrestre, hasta que se cobija en el dolor de la suprema desilusión y no falta aquel que trata de obtenerla mediante la retención de lo superfluo y cae sin embargo en la corrupción del tedio dentro de aposentos dedicados a la pereza.
No habrá felicidad si estuviera ausente el deber rectamente cumplido. Reflexiona pues acerca del deber que la vida te encomienda.
Lo hallaras a toda hora en el escenario de las circunstancias. En la fe que demanda el servicio. En el servicio que te exige comprensión. En el ejemplo que te demanda disciplina. En la disciplina que te exige humildad. En el hogar que te demanda renuncia. Por más hostiles que se tornen los obstáculos de la marcha, no te desvíes de la obligación que requiere el bien de todos, siempre que pudieres y cuanto pudieres, sea donde fuera.
A causa de comportarte con fidelidad a ti mismo, probablemente la mayoría te califique de ingrato y rebelde, de fanático o loco. La mayoría sin embargo, no siempre opta por lo justo.
Si tomas de la Tierra nada más que lo necesario para tu manutención, de modo de no apropiarte de la felicidad de los demás, habrás de alcanzar la verdadera felicidad, que como una bendición de Dios, resplandece invariablemente en la conciencia tranquila.

FUENTE: Francisco Cándido Xavier. Espíritu Emmanuel. La Religión de los Espíritus. Ediciones Consejo Espirita Internacional. Segunda Edición. Brasilia, Brasil. 2011. Pág. 129

“….El bien reinara en la Tierra, cuando entre los Espíritus que vengan a habitarla, los buenos se sobrepongan a los malos, y entonces harán reinar el amor y la justicia, que son el origen del bien y de la felicidad….” Espíritu San Luis.
(El Libro de los Espíritus)
José R Herrera Vásquez jh27343@gmail.com @jrhv343

Fotografía: http://ow.ly/cYe230batdb