Moda del camuflaje

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La tela de camuflaje que tradicionalmente era utilizada por ciertas organizaciones, cuya misión estaba orientada a la defensa, ahora es moda. La cotidianidad arropó a las pintas verdosas, grisáceas y multideformes en distintos tipos de telas, desde la licra, hasta los tejidos más robustos. En la actualidad, el camuflaje está en boga, en mercados variados: bebés, mujeres, menores…, la población completa tiene a disposición estos decorados épicos en sus vestimentas. ¿La razón?.

Porque desde que existe la guerra, también existe la necesidad de ocultarse del enemigo. Estas pintas que asemejan la disfuncionalidad de la naturaleza son perfectas para engañar el ojo humano y distraer, haciendo equívoco todo blanco contundente. Pero la moda es envolvente, recursiva y también camaleónica y exalta en su espiral hasta lo más severo, como las pintas del camuflaje.

Muchos han escrito los antropólogos, etnólogos y demás profesiones acerca del carácter camaleónico de la sociedad venezolana, atribuyendo nutridas explicaciones en torno a la conjunción de razas y culturas que componen la variopinta de hoy. Pero el camuflaje no sólo es cuestión de piel o de moda, también se expresa en política. ¿Quizás por ello hay tanto adeco, copeyano y comunista mandando en las filas de la presunta revolución?.

¡Cuando la política es un zurcido pronto se le van los hilos! La política es una ciencia, un dogma y una práctica seria, que debe estar en manos de gente honorable y al servicio de los grandes intereses nacionales, para que el diablo del autoritarismo y la dictadura se mantengan en contención. El poder pervierte cuando los ideales son superficiales. Así, aparecen los grupitos que siempre están en todas las esferas del poder que como hongos, como todo virus oportunista, sólo espera el momento de tomar el botín de guerra.

Me impresiona la cantidad de presuntos dirigentes, políticos y demás camuflados de la revolución que van a marchas, mandan, pero paralelamente andan en la  búsqueda de reuniones clandestinas con el poder del futuro. ¿Será que quieren seguir mandando o seguir teniendo?

El futuro debe ser distinto, sin represarías, ni exclusiones, sin listas de enemigos por pertenecer o pensar distinto. Pero, ¡señores!, el cambio impele, no sólo gente nueva, sino valores, políticas públicas y administraciones correctas, tanto nacionales como municipales. Ya van tantos años de penurias, ensayos, experimentos con el futuro del pueblo, que ya es tiempo que guarden las iguanas en el zoológico y les den severa contención.  Después de tantos años de bonanza petrolera parece increíble que nos azote la pobreza más contumaz.

¡Qué camaleónica obsesión con vista de camuflaje!

Fotografía: http://ow.ly/VjjJ304bxD5

Economista y profesora universitaria

@josefinamas211