Maza Zavala y la Palas Atenea del Banco Central de Venezuela: Una biblioteca para el desarrollo

by

Pasos apresurados me conducen hacia el “Monstruo de la inflación”. Así se intitula un excelente cuento para niños, autoría del BCV, puesto en manos del público, hace varios años atrás, donde con carisma magistral se les explica a los menores, los intríngulis de dicho fenómeno económico. Arribo a la tradicional tienda de libros del banco, en el centro de Caracas, cuando recibí la mala noticia: − Hace tiempo no se reedita la obra, el problema del papel, la economía de la restricción…, bla, bla, bla −; los argumentos del momento. Sin embargo, la amabilidad, el buen trato, la educada explicación y la pertinaz información de los responsables de la tienda, condujeron mi humanidad hasta la nueva Biblioteca del BCV, acurrucada, frente al Ministerio de Educación y diagonal a la añeja iglesia caraqueña de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de la deprimida ciudad capital, siempre flanqueada por el Ávila.

El no hay de la tienda me deprimió. Necesitaba el cuento para Gabriela, una despierta niña, pichón de escritora quien me formuló la filosófica pregunta: ¿Qué es la inflación?…, yo animé mi mente para la respuesta sabihonda pero fracasé, pues, siempre he trabajado con universitarios, nunca con niñas de cinco años. Salí de la tienda y me senté en los marmoleados muros rojizos del inmenso Banco Central de Venezuela. Recordé al doctor Maza Zavala, tan educado, erudito en materia económica, humilde para tratar y explicarle las enconadas leyes de la economía, tanto al pobre como al rico, al doctor y al obrero, al presidente del BCV y a la señora que modestamente le acercaba la tasa con café negro a su escritorio o su humilde arepita, con queso blanco, preludio de los dos mustios soplidos que siempre acostumbró dar al corto tabaquito que consumía, minuciosamente, a lo largo de la semana. ¡El profesor Maza Zavala y su gran don de gente! El doctor Maza Zavala… ¡Un profesional integro! ¡Un maestro ejemplar¡ ¡Un gran economista de Venezuela!.

Su recuerdo exorcizó mi cansancio y alcé el vuelo hasta la nueva biblioteca del Banco Central, dos cuadras más arriba. −Si el doctor Maza trabajó hasta su último aliento, el cansancio debe ser derrotado en mí−, pensé. ¡Así fue! Llegué al lugar y me deslicé a través de una elegante rampa, de pasamanos platinados, encontrándome con una plazoleta cubierta, que me condujo hasta la inmensa puerta de cristal, custodiada por dos gendarmes risueños, mulatos y un tanto aburridos. Al traspasar hasta el recibidor se abrió el camino hacia una aristocrática escalera que me condujo hasta mi destino.

Al subir, pase ante un Jardín Zen, hecho de arena blanca y caliza, cercada por grandes piedras nevadas, que me recordaron la fortaleza de los paradigmas de la economía…, tan simples para algunos científicos, y a la vez, tal lejanos para mentes cotidianas. Finalmente, se develó ante mis ojos la prístina biblioteca del Banco Central de Venezuela. Era como arribar al desarrollo, iluminada y ergonómicamente perfecta. Libros espléndidamente ubicados me daban la bienvenida, una luz agraciada se perfilaba a través de confortables butacas y espacios con mesas, cuyos destellos asemejabanse a una mansión moderna. La Biblioteca del Banco Central es elegante, moderna, con una aristocrática modestia que la hace resplandecer de primera mano. Una vez que sus destellos arquitectónicos, la decoración hicieron su trabajo en mi mente, la calidez decorativa me invitó a pernoctar, fue cuando llegó lo mejor. De inmediato y con extrema educación y amabilidad, un licenciado, ataviado de corbata y paltó de fiesta, me recibió cordialmente, orientándome en mis solicitudes sobre el cuento de Gabriela. Con parsimonia y protocolo, me condujo hasta el encuentro con los cuentos infantiles y “el Fantasma de la Inflación” compareció sin problemas antes mi inquieta mirada. Además y para mi deleite y paz espiritual, me mostró los modernos sistemas de escaneado a disposición del público, que de manera gratuita, permite al usuario disponer de una gran cantidad de información, en tiempo record y completamente gratis. Comparecen unos escáneres que también son del primero mundo.

La biblioteca del Banco Central de Venezuela es una delicia para economistas y profesionales de distintas áreas, estudiantes, profesores y en general;  para todos los venezolanos, pues muestra un nutrido número de volúmenes, en diversas materias, que permiten satisfacer a los más exigentes temas, letras, artes y ciencias. A pesar de sus amplios espacios, el aire se vuelve acogedor y familiar, habida cuenta del magnífico trato que se recibe por parte de todo el personal encargado, que por demás está decirlo, son extremadamente calificados, altamente profesionales y muestran un elemento clave para el desarrollo profesional de Venezuela en este tiempo y momento: Un alto sentido ético para desarrollar su trabajo.  Ellos saben hacer sentir como en casa a los visitantes de la biblioteca del BCV.

A los estudiantes de economía en postgrado, pregrado y para todos los doctorados de los centros de saber de Venezuela, a los investigadores del campo de las Ciencia Social, visitar la biblioteca del BCV es paseo obligado pues, allí encontrará un ambiente de primera, distinguido, relajado y excitante a la vez, para desperezar las mentes que deseen encontrar en lo profundo de los libros los datos, los paradigmas, la ética y la información correcta. También, cuenta con hermosas obras de arte, antigüedades, exposiciones y libros de antología, que permiten a cualquier usuario tener entre sus manos y delante de sus ojos, verdaderos tesoros de la ciencia económica y de otras ciencias. El recorrido a través de los espacios sosegados de la mantuana biblioteca corrieron como segundos, hasta que me percaté, del número de horas acaecido y me situó en una Venezuela completamente diferente a la que últimamente vivo a diario, entre colas, inseguridades y malos humores de todos mis convecinos. En la biblioteca del BCV parecería que existe la Venezuela de la cordialidad, del buen trato y del saber… La que todos deseamos por igual.

Yo volveré muy pronto por esos lares y llevaré a mis alumnos, profesores amigos y conocidos para apoyar el trabajo de estos adoradores de la Palas Atenea de la economía, que con su lira,  sus monedas y su inmensa lechuza sobre el hombro, cargada de saberes y de conocimientos, descansa placida, hecha un recinto del saber, acurrucada en las faldas del inmenso Banco Central de Venezuela. ¡Muy Pronto!…

Finalmente, me imagine al Doctor Maza Zavala ofreciendo una conferencia, en uno de esos bellos y tibios espacios, acondicionados como para el bautizo de un libro o un conversatorio sobre la economía y la gerencia y me entristecí al pensar que ahora solo estaría en mi recuerdo… y en la historia de la biblioteca del BCV, también… ¡Visítela y que disfrute de su lectura!.

Fotografía: http://ow.ly/6c0R304bzYu

*María Mas Herrera

Economista y profesora de la UCV