El abogado del Diablo

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Terrible un mundo sin ética…, suerte del no saber…, pero se supo. Una maquinaria de pranes internacionales que anegan la tierra fue lo que muestran los Papeles de Panamá o, más bien, los trapos sucios del bufete del averno. Es la hediondez de la mafia global que amparada en negocios clandestinos y delictivos fungen de perros de guerra, narcotráfico, lavado y demás… Escenario mundial de una globalización que muestra el rostro podrido y cuya trama asemejase al argumento fundamental del film “El abogado del diablo”. Quizás el guionista de la película ya sabía sobre las tinieblas leguleyas y así lo escribió…, qué cosa, ¿no?…, con nosotros los artistas que siempre estamos en la vanguardia de los acontecimientos más raros.

El destape de esta podredumbre trasatlántica afecta gravemente a Venezuela pues mucho “chivo” (gente de poder) se encuentra en la lista negra de estos papeles. Me recuerda a la vieja canción de Juan Lejido: “Vieja venganza la del tiempo que le hace ver desecho lo que uno amó” (música), es la estrofa de los afectos al proceso, pues queda claro que después de tantísimas horas de clase sobre: el nuevo hombre, la nueva moral, la ética socialista, la axiología de la revolución chavista y para usted de contar títulos y denominaciones para la vieja “Ética Nicomaquea” de Aristóteles, el triste barquito de la revolución naufraga y se hunde por varios golpes de proa y popa: la economía y la ética. Mezclilla imposible de superar si se revisa la historia de las catástrofes políticas. Cuán débil la revolución de un solo actor, ¡qué elenco tan maloso! Pero a los que estamos en la lista del Tascón y llevan años persiguiéndonos nos entra el megafresquito… ¡Sabrosito, ¿no?! ¿Que te apliquen la lista para todo? En este mundo todo se regresa… Tú me persigues…, alguien te perseguirá con más fuerza. Lección universal.

Pero los Papeles de Panamá nada le envidian a la pranización de los bachacos venezolanos. Me paro en la cola de la extinta farmacia a la 4:00 am, con cédula en mano. Voy por el puesto veinticinco. Al abrir la puerta del local, un grupo de cuidadores de la cola que pernotan desde la 3:00 am dan paso a veinte o cuarenta personas y así con todos los puestos del inicio. En síntesis, los primeras diez personas abren el paso a cien más. Si usted protesta la pagará caro. Es el control de la cola para la comida regulada, en manos de pranes bachaqueros.

Finalmente, estas acciones le asignan el final de la fila aunque usted haya dormido parado en la acera. He quedado en el puesto trescientos. Me siento saliendo como concejal de Tucupita, en el puesto setenta, de la lista del CDN adeco o copeyano. Sin posibilidad de figurar en el poder. Los bachacos controlan la cola…, solo compran ellos los productos regulados…, si te atreves a protestar te amenazan navaja en mano o con cositas más fuertes…

No hay cooperación en Venezuela entre la propia gente, pues los líderes nada les dejaron de la moral socialista… ¿Con qué cara hoy los burócratas critican a otros países y líderes si su legado es el hambre, la miseria y la muerte? La inmoralidad se paga cara…, tarde o temprano y ese “Está barato, dame dos” de antaño ¡cómo la estamos pagando!… Cuando se pierde el prestigio se pierde el poder…, adiós comunismo…, Adiós amor endiablado.

Fotografía: http://ow.ly/YtKe309YRs0