Donde está Dios, solo vive el amor, y donde está el amor, solo se encuentra Dios

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El amor y el odio, se puede amar a quien nos odia, se puede odiar tanto a quien una vez amamos, es el preguntar de mucha gente, y en estos días en los que leemos de tanta violencia y salvajismo doméstico, disfrazado de robo y asesinato, cuando de la calle invaden las casas, son tantas las historias pero siempre de mi boca habrá un pronunciamiento, cuando escuche o sepa de las dos versiones, pero nunca con el ánimo de apoyar o justificar los hechos, pero de algo si estoy seguro hay mucho odio y amor mal conducidos en esta vida. Mis concejos: 1.- cerrar toda relación con un finiquito, 2.- no tratar de construir un hogar con las cenizas de otro, 3.- tener en cuenta, que es un amor verdadero y puro, y que es una obsesión, 4.- revisar nuestra autoestima, el yo interior, 5.- aprender sobre el manejo de las emociones, estas por decir algunas, no permitas que lo que te roba la paz te robe también la vida, toma decisiones sabias con la cabeza fría, y que la tranquilidad reine en tu corazón, acércate a lo espiritual de tu ser con meditación y reflexión, acude a quienes puedan ayudarte profesionalmente, donde la humildad se ponga de manifiesto con cada enseñanza aprendida, libera tus miedos penas y dolores, esos que entristecen tu corazón, grita quiero ser libre de los agobios ser inmensamente feliz porque lo merezco, y vivo para ello con toda intensidad, porque se que el amor todo lo puede por que donde esta Dios solo vive el amor y donde está el amor solo esta Dios, el odio es tristeza miedo, engaño, y causa la peor muerte, la del alma. Este escrito está dedicado a todos esos seres que han muerto víctima del odio y la violencia doméstica, que brille para ellas la luz perpetua, y descansen en paz amen.
José Franco “El Ángel de las mañanas”