“Cuando deje de soñar dejaré de ser un niño y cuando deje de ser un niño dejaré de ser yo”

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Gerson Higgins

Gerson Higgins

Gerson Luis Higgins Urdaneta. El tercero de siete (7) hermanos. Hijo de  Adela Antonia Urdaneta de Higgins y Luis Enrique Higgins, ambos maracuchos. A los ocho años de edad les tocó venirse a Caracas. Su padre tenía muchos sueños; no los llevaba a cabo porque era muy lento, analfabeta y eso afectó su forma de vida para organizarse. Gerson se vino con su madre,  y cuatro (4) hermanos de los cuales él era el mayor, la señora Adela tenía una úlcera varicosa en la pierna, y fue muy enfermiza desde joven. “Llegamos a la casa de mi tío Alirio Urdaneta en el Cementerio, Prado de María. A los 10 días él no resistió la situación con su esposa, le reclamaba por nuestra presencia y tuvimos que buscar un sitio donde vivir”, comentó Gerson Higgins.

Salieron con un maletín y el cual se perdió en el autobús, en él se encontraban  2000 bolívares, para tratar de restablecerse en Caracas. Por este hecho la señora Adela acude a Radio Rumbos para que la ayudaran y ver si alguien devolvía el maletín. Un señor que estaba allí le dio 20 bolívares y con eso se fueron a Lídice; las Barracas del Manicomio, a buscar una amiga evangélica; ésta le consiguió una casa alquilada en el tercer plan de la Silsa, casa sin número, en el callejón José Gregorio Hernández.

Cuando cumplió los nueve años, la señora Adela se enferma y cae hospitalizada. Los hijos no tenían casi que comer. Los otros dos (2) hermanos, que se quedaron con el papá; eran mayores que Gerson y se graduaron de Ingenieros. “Yo estudié hasta el tercer (3) año de bachillerato”, expresó.

En la Silsa, junto con los muchachos que vivían alrededor del sector estudiaron la posibilidad de vender periódico. Esta actividad debían realizarla a muy tempranas horas de la noche, 11 pm, ya que tenían que hacer cola para adquirir el producto en Torre de la Prensa, para ser distribuido a tempranas horas de la mañana. “Mis amigos, me metían cosas que robaban, en mis bolsillos y cuando hacía la cola para comprar los periódicos, que me salían a 5 bolívares y los vendía a medio y me ganaba 2 ó 3 bolívares diarios, no me daba cuenta, ellos mismos me sacaban todo”, comentó Gerson Higgins como una anécdota de la época. Después de este episodio, vendió Ultimas Noticias que costaba un real, desde las 5 am hasta las 6 ó 7 pm.

Posteriormente, limpió calzado en los bares de la calle Colombia en Catia, bajando la Silsa quedaba cerca de su vivienda. De allí surgieron los gustos actuales: carros antiguos, boleros (que se los aprendió de memoria y los interpretó en su restaurante).

De niño cuando limpiaba zapatos, tomó de referencia su nombre Gerson Higgins y a los 19 años  registró una empresa denominada Higgins de Venezuela, C.A., fueron muchos los tropiezos para montar la misma. Comenzó en el Mercado El Cementerio como buhonero, marcando un puesto que no era de su propiedad y luego cuando hizo análisis de la situación,  pudo percibir que todos los que estaban en él tenían éxito, por eso compró 2 puestos y se asoció con una mujer;  muy buena administradora. Estuvo siempre claro que con ella podía hacer negocios, pero no familia. Sus metas eran los éxitos. Ni corto ni perezoso consiguió el dinero para irse a New York, cuando el dólar estaba a 4,30. Ese mismo año pudo adquirir 70.000 Bolívares.

Dejó de ser buhonero para ser empresario. Realizó una cadena de tiendas (7 tiendas de ropa para hombres) a nivel nacional y constituyó una fábrica. Luego estuvo en Bogotá en una exposición en Medellín. Posteriormente, realizó un contrato de intercambio con Venevisión; todo con su nombre Higgins de Venezuela, C.A.

Se casó a los 18 años y tuvo 2 hijos, su matrimonio no resultó por su inmadurez, se separó cuando su hijo tenía año y medio y su hija 6 meses. No quiso saber más de una relación formal. Cuando tenía mucho éxito uno de sus hijos se enferma, de Leucemia y muere. En esos días tuvo un accidente automovilístico, donde se rompió un brazo, una pierna y decidió irse del país y vendió casi todo, dejó algunas máquinas y la tienda de Sabana Grande, se fue a los Ángeles; California, a comenzar de cero.

Después de 25 días consiguió un apartamento, logró sacar el Seguro Social. En el lugar conoció a una gran mujer, Marta Padilla. “Ella tenía una tienda de muy mal gusto y le sugerí cambio de línea y asociarme con ella. Aceptó y lo hicimos muy bien durante un tiempo, después nos separamos, amigablemente, yo monté mi propio local, en la calle Santi, con mi nombre Higgins USA  y participé en eventos de moda existentes, logré venderle a varios países de Latinoamérica” indicó Gerson Higgins.

Regresó a Venezuela, contrajo nupcias con Alexandra González ahora muy enamorado; “es una mujer maravillosa, más joven, tenemos 2 hijos”, expresó.

En esta nueva etapa decidió cambiar de ramo y dedicarse a varias actividades, “siento que soy muy creativo salí de la moda para restaurar piezas antiguas. Decidimos, mi esposa y yo, montar un Proyecto, Desarrollo Turístico Monteclaro Pueblo, va a tener 100 viviendas de campo  turísticas”, comentó con mucha alegría.

Además de sus proyectos a gran escala, actualmente es dueño del restaurante Casa Grande; situado en el Municipio Baruta del Estado Miranda, con actividades recreativas para toda la familia, tiene de establecido  15 años, donde refleja la unión y comprensión entre sus empleados e interactúa con sus clientes. Además es coleccionista de antigüedades. Este gusto ha servido para que la industria cinematográfica le alquile sus objetos y espacios.

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