Consejitos en la economía del Muévala

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¡He vuelto!…, como dice la canción. Después de tantas lunas sin saber de vosotros, otra
vez ondeo mis disquisiciones por las cálidas costas del Oriente nacional, sólo con la brújula de la educación, la literatura y la ética… Pero
¿Cuánto no es eso? Me inauguro con la ECONOMÍA…, el gran dolor de cabeza del pueblo y
del gobierno nacional. Pero tranquilos…, no hablaré como lo hacen mis colegas … que no
los entiende ni Dios. ¡Es normal! La economía es una ciencia, y como tal, responde a una
lógica que, a primera mano, no siempre es de fácil digestión, ni de nítido discurso por
todos. Tranquilos que no los voy a empalagar con la macro y micro, ni me pondré a favor o
en contra…, ni con guerras, ni con escuderos. ¡Al grano!. Les entregaré unos modestos
consejillos en el ámbito económico, donde todos, querámoslo o no; estamos involucrados.
Todos estamos atrapados en la peligrosa telaraña de la economía inflacionaria, resultado
del fenómeno de la estanflación que consiste en aumento de precios de todos los bienes y
servicios, de la mano de una baja contundente en la producción nacional. Se vive de lo
que se importa, con un dólar que aumenta exponencialmente en el mercado de divisas.
Así se muestra la enfermedad económica. Les cuento que ustedes no tienen la cura
definitiva, pero si pueden aplicar ciertos remedios que no levanta del todo al enfermo,
pero no lo mata. Voy…
1. No le dé chance al rumor: Las expectativas de las personas pueden modificar
mercados, demandas y factores del orden económico. Recuerden que la economía
es una ciencia social, pues, detrás del capital y sus curvas, está la gente que le
moviliza y necesita. El rumor económico es una táctica para apoyar o destruir a
ciertos grupos, empresas e intereses y, puede operar en detrimento o a favor de
buenos o mefistofélicos propósitos. No se haga vocero de informaciones nefastas
si no están validadas por órganos serios y responsables, pues, al final del camino,
se verá tan afectada su bodega, como su nevera. Infórmese previamente antes de
hacer del rumor una información respetable, averigüe, pregunte y luego suéltese
por los cuatro vientos, como un periodista contumaz.
2. Ahorre de alguna forma: Ya no se trata sólo de dinero en banco y dólares bajo la
cama. ¡No! Hay muchas formas de economizar. Desde el agua en la cisterna, hasta
el cambio en los patrones de consumo y demanda. Aquí, la clave es creatividad que
siempre es resultado de conciencia e inteligencia. Cree nuevas formas de invertir y
resguardar el capital. No sólo existe el banco…, también está la despensa, la nevera
y los depósitos. Compre hoy y guarde para mañana que estará más costoso, pues,
el precio de hoy es más bajo en el espiral. Consuma lo necesario con criterio de

misionero. Ahorre en inmuebles y activos financieros seguros. Para ello Compre y
No Venda.
3. Proyecte el negocio de su Vida: Estoy cansada de oír que; − en este momento no,
porque no hay ni comida, ni hay nada que se pueda hacer−. Pues, ÉSTE ES EL
MOMENTO DE INNOVAR. Todas las mega empresas de hoy nacieron de grandes
crisis, depresiones y guerras: Toyota, después de la bomba atómica, Lego, en plena
crisis de la segunda guerra mundial y tantas otras.
Finalmente, una gran problemática en el entorno económico puede ser la oportunidad
que estaba esperando para salir. ¿No le alcanza el sueldo? Deje de ser empleado y
arranque su chiringito, su kiosko, su INVENTO. Y de pana, sacúdase a los depredadores
de la vida que están todo el día quejándose y echándole la culpa a otros de sus propias
miserias. Si no es rico de cuna, siempre ha tenido que moverla para vivir, más fácil o
menos difícil… ¿Cómo le dé nota? Muévala que la economía es como una ruleta y
usted, puede ser el ganador. Si no me cree ¿pregúntele a los nuevos ricos? Hay
muchos sueltos por estas costas del Oriente de Venezuela. Búsquese el negocio de su
vida.

Doctora en Ciencias Sociales y Profesora Universitaria
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